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TRASTORNOS DE
BULIMIA Y ANOREXIA
Un Trastorno en
La persona que
padece algún Trastorno en su Alimentación como la anorexia o la bulimia, basa
en la comida -un particular significante al que la persona enferma otorga un
significado específico de acuerdo a diversos factores psicológicos y evolutivos-
todos los pensamientos y actos que forman parte de su cotidianeidad,
sintiéndose hiperdependientes de esa idea, que a modo de parásito, parece
“atacar” hostilmente en cada momento y situación. La comida se convierte, entonces, en el eje a partir del cual gira la
vida y el mundo de relación de la persona enferma.
Los atracones se realizan con frecuencia
a escondidas y, aunque inicialmente suelen disminuir la ansiedad, a
continuación provocan sentimientos de autodespresio y estado de ánimo depresivo. Estos atracones
y sus correspondientes conductas compensatorias suelen repetirse, como
promedio, al menos dos veces a la semana.
El termino anorexia, del griego
inapetencia, es equívoco para definir esta enfermedad ya que en ella rara vez
se da la pérdida de apetito. Generalmente, la pérdida de peso se consigue
mediante una disminución de la ingesta total, que suele comenzar por la
exclusión en la dieta de alimentos con alto contenido calórico, para llegar
finalmente a una dieta muy restringida.
Normalmente, las personas con este
trastorno son muy activas, caminan o están en constante movimiento para
consumir calorías y adelgazar, tienen buen rendimiento en los estudios y
profesión y pierden el interés por lo
sexual, tienen escasa conciencia de su alteración, la niegan y pueden explicar
historias poco creíbles. Por esta razón es necesario obtener información de la
familia o de otras fuentes con el fin de evaluar el grado de pérdida de peso y
otras características de la enfermedad.
Tratamiento
Es difícil pensar en “no tener” una
enfermedad de este tipo, pero si podemos trabajar con nuestra persona toda
(cuerpo y mente) para evitar que las influencias de los medios de comunicación
lleguen hasta nosotros en forma perjudicial.
El rol de la familia: Concretamente,
se debe contener a la persona enferma, comprenderla, dispensarle afecto y
contención intensiva, sabiendo que eso es lo que más necesita, lo que más
necesita cualquier persona para sentirse con ganas de vivir.
Compartir sus cosas, escucharla,
acompañarla, e intentar, junto con la ayuda profesional, que es fundamental en
estos casos (tratamiento interdisciplinario médico, nutricional, psicológico a
nivel individual y familiar), restablecer los lazos de la persona enferma con
la vida, con sus vínculos, mostrándole que hay otras cosas, otros intereses en
la vida, más allá de la figura y la comida, y que estos últimos son sólo una
mínima parte de un gran y maravilloso todo que es el ser humano, al que hay que
valorar, amar y defender.
El tratamiento de la bulimia tiene como
propósito conseguir la restauración de unos patrones regulares de comidas,
además del control de los atracones y los vómitos. Se asocian técnicas
cognitivo-conductuales, de manejo de ansiedad y estrategias de grupo.
Con relación a la anorexia, la respuesta
a la aplicación de medidas psicoterapéuticas suele ser positiva, principalmente
a corto plazo.
El tratamiento muchas veces es largo y
difícil, y se responde mejor a las terapias de grupo, o a los tratamientos
familiares que a los individuales.
El índice de mortalidad es de