Toda pareja esta expuesta a tener conflictos; las parejas tarde o temprano tendrán que afrontar problemas. De manera general los problemas fortalecerán o debilitarán a la pareja dependiendo de los resultados a que obtengan al enfrentar los problemas.
Es bien sabido que todas las parejas, aunque tengan
una relación muy sólida, son susceptibles de pasar por momentos de crisis.
Habrá que afrontarlas y superarlas, ya que forman parte del desarrollo normal
de la relación.
Cuando una
pareja comienza, cada uno trata de conquistar continuamente al otro, se hacen
cumplidos, no se exigen, siempre están dispuestos a dar, nace un amor que en
principio no necesita esfuerzo, es un amor entusiasmado, es el principio del
enamoramiento.
Las estadísticas dicen que los casados viven más y con mayor calidad de
vida,... si no hay conflictos. Pero los conflictos: enferman mental (depresión,
trastorno bipolar, bebida, violencia,..) y físicamente (corazón, cáncer,
enfermedades inmunológicas, dolor crónico...). Hasta aumentan la probabilidad
de accidentes de tráfico, incluidos los mortales.
Los primeros años del matrimonio
Es una etapa
maravillosa en la que el amor se vive con mucha intensidad, pero no está
carente de obstáculos. La convivencia diaria, el día a día, hace desvanecer la
idealización que se tiene de la pareja.
Tras la
convivencia surge el primer desencanto, nuestra pareja no es tan excepcional
como pensábamos. Además, tener que ceder y adaptarse a otras costumbres no es
sencillo, se producen cambios a nivel personal y surgen los primeros conflictos
que habrá que superar.
Actualmente la base sobre la que se forman casi todas las parejas es el
enamoramiento. El enamoramiento es una emoción y tiene un fuerte componente de
pasión, afecto, ternura, sexo. Por eso uno de los principales objetivos de la
pareja hoy es hacerse la vida agradable. Pero una emoción es pasajera, porque
está sometida a la ley de la habituación. Todos sabemos que el enamoramiento se
pasa y muchas parejas, basadas solamente en esa emoción se disuelven, "se
pierde la ilusión"; "no se siente lo mismo". Sin embargo, el
amor apasionado de los comienzos es una vía inmejorable para conseguir mantener
la pareja.
Para ello es preciso desarrollar la intimidad y la validación. Intimidad
supone abrirse y contar cosas que, en otras circunstancias, podrían usarse en
contra nuestra y recibir aceptación por parte del otro. Cuando estamos
enamorados nos ponemos completamente en manos de nuestra pareja y de esta forma
construimos la intimidad.
Principios del conflicto
En circunstancias normales las parejas, aunque no sean felices, se
amoldan y no surgen los conflictos, estos aparecen cuando se dan circunstancias
importantes de cambio, es decir, situaciones estresantes como:
Cambios laborales tanto negativos como positivos: paro, ascensos;
·
La jubilación.
·
Enfermedades;
·
Problemas
económicos,
·
La paternidad/
maternidad,
Cuando los hijos se van de casa o simplemente se hacen mayores y dejan
más tiempo libre a la pareja.
Todos, positivos y negativos, son fuentes de estrés que exigen a la
pareja poner en marcha sus habilidades de comunicación y de resolución de
conflictos, además de la motivación para mantenerse juntos y la capacidad de
reconocer las debilidades delante del otro y que el otro las reciba sin
castigarlas.
¿Es el divorcio una solución a los conflictos?
Si se consigue una separación amistosa que acaba con los conflictos las
consecuencias negativas de estos disminuyen, aunque no desaparecen del todo.
Sin embargo, muchas veces el divorcio no es más que un paso en una escalada de
odio que lleva a un miembro de la pareja a seguir centrando su vida en machacar
al otro. En esos casos, indudablemente no es la solución.
En todo caso si se llega a ese extremo es muy importante llegar a una separación
amistosa por medio de expertos en mediación.
Se ha comprobado que no se aprende, los que se divorcian y se casan de
nuevo se vuelven a divorciar con más probabilidad que los que se casan por
primera vez.
Mitad de la vida
Esta crisis
surge también en aquellas parejas que se han dejado llevar por la rutina, la
convivencia se convierte monótona y el aburrimiento empieza a formar parte de
sus vidas.
Esto, junto con
el deseo de recuperar una etapa perdida, puede dar lugar a la infidelidad en
aquellas parejas que no tienen una relación sólida y en las que no ha existido
una lucha por vencer los obstáculos que presenta la vida de pareja, tales como
la rutina.
La vida de
pareja es muy compleja y requiere de un gran esfuerzo y dedicación, y es
precisamente en esta etapa cuando más atentos hay que estar con nuestra pareja,
demostrarle amor y hacerle sentir feliz es fundamental para superar cualquier
crisis.
Cómo salir de las crisis
Cuando la
relación de pareja entra en crisis, se deben poner todos los medios para salir
de ella, hay que identificar el problema y poner soluciones.
1. Evitando todo tipo de reproches y ofensas incluso
en las grandes discusiones donde se puede herir aún más por el propio
acaloramiento de la discusión y la falta de control.
2. Después de un enfado la reconciliación debe
llegar pronto, no hay que tener miedo a las discusiones siempre que no ocurran
con demasiada frecuencia y no se falte el respeto en ningún momento.
3. Dialogar, saber decir las cosas, saber callar en
determinados momentos y rectificar cuando estamos equivocados, es fundamental
para superar cualquier crisis.
4. Aceptar a la pareja tal y como es, sin intentar
cambiarla.
5. No te dejes absorber por el trabajo, cuando
llegues a casa interésate por el trabajo de tu pareja o por el quehacer diario,
aprende a escuchar.
6. Es necesario evitar el aburrimiento. En la vida de pareja tiene que
haber proyectos, ilusiones, variedad, sentido del humor, diversión, vida
social. La alegría y el buen humor son fundamentales para que a tu pareja le
guste estar contigo.