Estrés.

 

 

            ¿Que es el estrés?

        El estrés psicológico es un estado de sobreactivación sostenido experimentado por una persona ante distintas situaciones consideradas o evaluadas como excesivas o amenazantes y que ocurren bajo condiciones de escaso apoyo social y de recursos de solución o control por parte de una persona.

        Es una relación particular entre el individuo y el entorno que es evaluado por este como desbordante de sus recursos y que pone en peligro su bienestar. 

        En mayor o menor grado, todos nosotros hemos experimentado estrés en algún momento de nuestras vidas. Probablemente hemos utilizado otros términos como: nerviosismo, ansiedad, miedo, tensión, etc.

 

        La palabra estrés ha sido utilizada de formas muy distintas. En ocasiones ha sido definida como una característica que depende exclusivamente del entorno que nos rodea haciendo una diferenciación de las circunstancias que son generadoras de mayor tensión con aquellas más tranquilizadoras o relajantes. Aquí pudiéramos hablar de actividades o situaciones estresantes, así como de acontecimientos catastróficos. Otras definiciones tienen que ver con la reacción de una persona ante situaciones amenazantes o desafiantes.

        Se pueden distinguir dos aspectos fundamentales: de un lado las situaciones del entorno y del otro la reacción del propio individuo. Ambos factores tanto la persona como el entorno influyen uno en el otro para producir estrés.

        No todos respondemos igual ante las situaciones desafiantes, por lo tanto no generamos estrés en la misma medida ni en las mismas condiciones.

        Los síntomas, los cambios bioquímicos y las sensaciones de tensión que se experimentan durante la respuesta del estrés son prácticamente idénticos e indistinguibles, con independencia del motivo que nos lleva a reaccionar de ese modo. A nivel fisiológico, la respuesta es la misma cuando experimentamos la emoción de un juego mecánico en algún parque de diversiones, que cuando respondemos a una emergencia. La diferencia radica en la interpretación que hacemos de estos cambios y de cómo entendemos los acontecimientos que ocurren en nuestro contexto.

       

        ¿Cuales con las causas principales del estrés?

        La mayoría de las causas de estrés incluyen enfermedad, cambios de trabajo, mudanzas, separaciones y divorcios, muerte de familiares y problemas financieros. Pero aun eventos alegres, como el matrimonio, la llegada de un nuevo bebé o el entretener invitados puede ser estresante.

        Algunos de los factores que ayudan a que una situación especifica se convierta en una experiencia estresante son; la novedad del suceso, la duración del mismo, la probabilidad con la que ocurre el acontecimiento, la incertidumbre y la ambigüedad.

        Un cuerpo sometido al estrés produce cantidades excesivas de sustancias químicas que desencadenan nuevos procesos para conservar la energía necesaria. Pero si la presión continúa, a la larga el cuerpo pierde la resistencia y el resultado puede ser el agotamiento y una serie de trastornos de consideración.

        Las consecuencias que provoca una situación estresante están en relación con la duración de la misma: cuanto más tiempo dura, más graves son los efectos. De ahí la importancia de utilizar estrategias de afrontamiento y manejo del estrés.

        En nuestra sociedad impera la creencia de que el éxito, el dinero y el asenso social nos asegurarán para siempre la felicidad. Sin embargo, muy a menudo aportan lo contrario, al generar estrés, descontento y una gran infelicidad.

 

        ¿El estrés es siempre negativo?

        Aunque utilizamos la palabra estrés de un modo negativo, en realidad podemos distinguir dos grados distintos de estrés, uno bueno y otro malo, de hecho el estrés es necesario para mantener la vida, pues actúa como un activador que permite que el cuerpo responda a las situaciones del contexto.

         El estrés positivo agrega expectación y excitación a la vida, y nosotros tenemos éxito bajo cierta cantidad de estrés. Nuestra meta no es eliminar el estrés, pero sí aprender cómo manejarlo y cómo usarlo a favor nuestro. Poco estrés actúa como un depresor y puede hacernos sentir aburridos o abatidos; por otro lado, excesivo estrés puede dejarnos sintiendo un gran desgaste físico y mental. Lo que necesitamos hacer es encontrar el óptimo nivel de estrés, que nos motive pero que no nos abrume.

        Es necesario distinguir la duración y la intensidad de un estrés positivo que nos activa y produce respuestas favorables, de los factores que rodean al estrés negativo.

        El estrés no  es un problema frente al cual nada podemos hacer, sino un problema que se puede solucionar. Existen planes de tratamiento para las personas estresadas que resultan exitosos si cuentan con la colaboración activa de las mismas y con terapeutas entrenados.

       Los síntomas más comunes del estrés son:

·   Cansancio/agotamiento

·   Tensión muscular

·   Ansiedad

·   Indigestión

·   Nerviosismo/estremecimiento

·   Uñas mordidas

·   Insomnio

·   Cambios de humor

·   Frío, manos sudorosas

·   Aumento o pérdida del apetito

·   Presión de dientes o mandíbula

·   Descomposición general del cuerpo, como debilidad, vértigo, dolor de cabeza, dolor de estómago o dolor de espalda o músculos

·   Incremento en el uso de alcohol y otras drogas

·   Pérdida de energía

      Es posible que alguno de estos síntomas pueda ser causado por problemas que no sean estrés, tal como la gripe. Es recomendable consultar al medico si los síntomas duran más de una semana. Si el medico decide que el problema es el estrés, es conveniente trabajar conjuntamente con la terapia psicológica para entenderlo y aliviarlo.

      El control apropiado del estrés genera una notable mejoría en la calidad de vida y en el desempeño laboral, social y familiar.

Actualmente existen técnicas eficaces para el manejo adecuado del estrés.