|
|||||||
|
|
|
|||||
|
|
|||||||
¿Qué es la depresión?
La palabra depresión significa
decaimiento de ánimo o de la voluntad. Estado patológico en el que existe
disminución general de toda la actividad psíquica y que afecta especialmente al
componente afectivo de la personalidad. Suele asociarse a síntomas físicos
(cansancio, pérdida del apetito, disminución del deseo sexual) y a una
reducción de la actividad social.
Constituye, junto con los trastornos de
angustia, la disfunción mental más frecuente en la población.
Algunas autoridades han estudiado que al menos un 12% de
la población adulta ha presentado o presentará en el futuro un episodio
depresivo de importancia clínica suficiente como para necesitar tratamiento.
Actualmente se habla
de la<<era de la depresión>>, pues se calcula que existen más de
400 millones de depresivos en todo el mundo: la tasa de prevalencia puntual de
la depresión en la población mayor de 15 años oscila entre 6 y 8%. Uno de los rasgos característicos de este
problema clínico es que afecta en mayor medida a mujeres que a hombres: por
cada dos mujeres depresivas hay un hombre depresivo.
Podemos afirmar que la
depresión es una enfermedad que afecta a todos los grupos de edad, desde la
infancia hasta la vejez, alcanzando su mayor índice a partir de los 65 años.
El trastorno depresivo puede
empezar a cualquier edad. Algunas personas tienen episodios aislados separados
por muchos años sin síntomas depresivos, en tanto que otras tienen episodios
agrupados, e incluso otras tienen episodios cada vez más frecuentes a medida
que se hacen mayores.
¿Cuáles son los síntomas comunes de la
depresión?
·
Estado de ánimo
crónicamente depresivo durante la mayor parte del día de la mayoría de los
días, manifestado por la persona u observado por los demás. Nota: En los niños y adolescentes
el estado de ánimo puede ser irritable.
·
Pérdida o
aumento de apetito.
·
Insomnio o
hipersomnia.
·
Falta de energía
o fatiga.
·
Baja autoestima.
·
Dificultades
para concentrarse o tomar decisiones.
·
Sentimientos de
desesperanza.
El
cuadro depresivo debe ser diferenciado de estados de ánimo debidos a enfermedad
médica o un trastorno inducido por el consumo de sustancias o medicamentos.
El papel de las
emociones.
En
cierto sentido, la persona depresiva es como un ser puramente “cerebral”: Puede
ver la gracia de un chiste, pero no le divierte. Describe las cualidades
positivas de su esposa e hijo sin ninguna satisfacción, reconoce el atractivo
de su comida favorita o de una pieza musical, pero sin experimentar ningún
entusiasmo.
Paradójicamente,
aunque la capacidad del depresivo para experimentar sentimientos positivos esté
apagada, sí experimenta en grado muy agudo las vibraciones de emociones
desagradables. Es como si su reserva de sentimientos estuviese orientada hacia
las puertas de la tristeza, la apatía y la infelicidad.
Algunos estudios demuestran
que un 5% de la población infantil padece depresión. Y otros datos revelan que
el 25% de los niños han pensado en alguna ocasión en poner fin a su vida.
Los síntomas mas relevantes relacionados con la depresión infantil son la
tristeza, la falta de afecto que acusa el niño, los sentimientos de soledad y
culpabilidad, conducta agresiva, baja autoestima y perdida de apetito.
Valor de la terapia psicológica en el tratamiento de la
depresión
La terapia psicológica se practica en distinto grado y
diferentes maneras en el tratamiento de casi todos los pacientes depresivos, es
de crucial importancia definir formas específicas de terapia y determinar su
efectividad.
La sabiduría popular sugiere que un buen curso de terapia
psicológica podría ser, a largo plazo, más beneficioso que la farmacoterapia,
ya que el paciente puede aprender algo de su propia experiencia
psicoterapéutica. Es decir, se podría esperar que tales pacientes manejasen mucho mejor posibles depresiones ulteriores, que lograsen
eliminar depresiones incipientes, o incluso que fuesen capaces de prevenir
posibles depresiones.
La
investigación indica que, en el paciente suicida, existe un punto psicológico
central “la desesperanza” Los resultados positivos obtenidos al emplear un
método dirigido directamente a esta desesperanza de los pacientes depresivos
indica que la terapia cognitiva puede dar lugar a un rango de “efectos
antisuicidas” mayor que el producido por la farmacoterapia.
La terapia cognitiva es un procedimiento activo,
directivo, estructurado y de tiempo limitado que se utiliza para tratar
distintas alteraciones psiquiátricas. Se basa en el supuesto teórico subyacente
de que los efectos y la conducta de un individuo están determinados en gran
medida por el modo que tiene dicho individuo de estructurar el mundo. Sus cogniciones
se basan en actitudes o supuestos desarrollados a partir de experiencias
anteriores, por ejemplo; “Si no lo hago todo a la perfección, significa que soy
un fracaso”.
El paciente aprende a resolver problemas y situaciones
que anteriormente había considerado insuperables, mediante la reevaluación y
modificación de sus pensamientos. El terapeuta cognitivo ayuda al paciente a
pensar y actuar de un modo más realista y adaptativo en relación con sus
problemas psicológicos, reduciendo o eliminando así los síntomas.